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La mentira en política o mentira sofisticada. ¿Nos dicen los políticos lo que queremos oír?

By 18 septiembre, 2015 No Comments
Película Nick Naylor sobre el tabaco

Película Nick Naylor sobre el tabaco

En este ambiente pre-electoral recordé un artículo sobre neurociencia que había leído y me llevo a una profunda reflexión ¿No dicen los políticos lo que queremos oír?

Existen una serie de pruebas empíricas de la neurociencia que evidencian que se puede desvelar la intención de engañar, aunque esto se realice desde el envío de un mensaje falso de verdad, lo que se denomina como mentira sofisticada que se suele dar en política, lo negocios y otros entornos, amparándose en la ambigüedad del lenguaje en muchos de los casos, pero también en el arte de la palabra amparado en la pseudocomunicación y los pseudoacontecimientos. Así lo afirman en el artículo denominado «La base neural de engaño en las interacciones estratégicas» La base neural de engaño en las interacciones estratégicas
Uno de los hallazgos más interesante consiste en la posibilidad de comprobar la hipótesis sobre los aspectos intencionales del engaño en un entorno social, es decir que existe una intención de engaño que se basa en la proyección en los estados mentales de las personas con las que se relacionan, a las que va dirigido el discurso, en este caso los autores del artículo citan a varios autores ( Saxe y Kanwisher, 2003 ; . Grèze et al, 2004 ; Walter et al, 2004 ; Perner et al., 2006 ; Saxe, 2009 ).

De tal manera que lo que se denominaría como engaño sofisticado, aunque suele aparecer como juicio de la verdad, no puede considerarse como verdad, en términos de procesos cognitivos, la conducta engañosa tiene mucho que ver con la intención de engañar.

Lo que se denomina como engaño sofisticado tiene mucho que ver con el contexto entre el emisor y el receptor del mensaje, es decir que de alguna manera el emisor expone lo que intuye que al receptor le gustaría oír. Lo que autores como Bahnenmann (2010) denominarían como la representación compleja de la situación social en la interacción estratégica.

En esta línea es importante tener en cuenta los pseudoacontecimientos, tal y como mostró el maestro Thomas Grandgrind en la obras de Charles Dickens, en concreto en la denominada “Tiempos difíciles” donde se empieza pidiendo hechos, se piden evidencias para poder valorar cómo nos afectan lo acontecimientos que se producen en un contexto determinado, ya que se puede crear una maraña de argumentos que tienen relación con la realidad subyacente, pero producen una ambigüedad que puede provocar un pseudoacontecimiento.

Otros autores como Gustave Le Bon (1841-1931) trata sobre lo inconsciente y la razón, de tal manera que los mensajes pueden ir destinados a la razón o a lo emocional, a una multitud irracional. Esta idea la desarrolla después Sigmund Freud (1856-1939).

Los autores del artículo referido parten del supuesto de que la conducta engañosa depende principalmente de la capacidad de anticiparse al estado mental del receptor, por ello los políticos muchas veces la utilizan para anticiparse e introducir en sus discursos argumentos de los que la ciudadanía o las masas quiere oír produciéndose así la manipulación de las masas con el objeto de constituir un gobierno que tiene el poder en nuestro país, lo que supone el poder sobre los otros o el poder sobre el pueblo.

Ya en su momento Platón (427-347 a C.) interpretó a los sofistas como personas que cultivaron la palabra con una gran sensibilidad, llegando a hacer un arte del lenguaje, pero corrompiendo, a su vez, el sentido de la palabra misma, es decir, la corrupción del carácter comunicativo, la palabra para alguien, o la pseudocomunicación . La palabra pseudocomunicación, aunque no es muy corriente, fue utilizada también por Bert Olivier que desarrolla un pensamiento a raíz de ver una película de Nick Naylor sobre el tabaco, o el periodista Walter Lippmann cuando advierte de la importancia de la búsqueda de la verdad informativa y no sólo de tratar de vencer en un debate.

Según este artículo la selección de argumentos con el fin de manipular en beneficio de quien lo promueve tendrían que ver con esa anticipación, así en algunos discursos políticos se puede observar cómo intentan adoctrinar a las personas que les escuchan, se elegiría el momento oportuno para que se cree una participación especifica cuando la gente tiene que integrar la información socialmente relevante con el objeto de inferir en los estados mentales de los demás , el autor cita en este caso a (Saxe y Kanwisher, 2003 ; Decety y Grèzes, 2006 ; Saxe, 2006 ; Decety y Lamm, 2007 ; . Bahnemann et al, 2010).

Otro de los hallazgos de la investigación por parte de los autores es que esto se agudiza mucho más cuando se trata de conflictos relacionados con el dinero, por ello tiene una relación este estudio directa con el trato de la influencia en esta era de los sofistas ya que según Hengel (1770-1831), a pesar de ser los sofistas gente muy cultivada entendía que se entrañaba un peligro o amenaza en cuanto a que se puede utilizar la palabra en función de una motivación de ganar dinero o ganar un debate y proclamarse vencedor.

El verdadero tema nuclear del artículo tiene una conexión directa con la mentira en política como una mentira sofisticada que se anticipa al pensamiento del receptor en un juego de interacción estratégica en la que tiene una gran importancia el contexto social.

Por ello uno de los temas nucleares es la confianza de las personas, la crisis ha asaltado a la sociedad y esta crisis viene asociada a la corrupción política y a la venta permanente del desarrollo humano en la vida de lo social. Todo ello en  favor de otros intereses ocultos tras la pseudocomunicación… evocando a Solzhenitsyn, creo que es importante que no patrocinemos la mentira bajo ningún pretexto, ni siquiera por ganar unos cuantos votos.

Ana Lima

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